Invierno – Fase Agua. Alimentos y Recomendaciones.


El Invierno es la fase de mayor interiorización de la naturaleza, de mayor quietud, con los días más cortos y fríos.
Aunque nosotros estemos aparentemente desvinculados de la naturaleza, en nuestras urbes de asfalto y cemento, no podríamos estarlo aunque quisiéramos.


Estamos irremediablemente vinculados con los ciclos naturales, aunque no seamos muy conscientes de ello y a veces lo olvidemos.
Recordar y ser consciente de ello nos hace vivir en mayor consonancia con lo que somos, respetando así nuestros ciclos interiores y ganando vitalidad, equilibrio y salud.


Esta fase se relaciona con el Riñón y la Vejiga, son los mas activos en Invierno y son los que toca «mimar» si queremos estar mejor con nosotros mismos. Los Riñones y el elemento Agua Gobiernan sobre los sentimientos y emociones.


ELEMENTO AGUA EN DESEQUILIBRIO.
Extrema vulnerabilidad, poca fuerza de voluntad, miedo, letargia, frialdad, rigidez, arrogancia, incapacidad para relajarse y reflexionar claramente, temeridad, imprudencia y ofuscación que puede llegar a la locura (en caso extremo). Depresión.


ELEMENTO AGUA EN EQUILIBRIO.
Fuerza de voluntad, persistencia, flexibilidad, profundidad, sabiduría, receptividad, fluidez, compasión, capacidad de reflexionar, empatía, sensibilidad, entre otras.
Este seria el «sentir» a nivel general, pero los desequilibrios Riñón/Vejiga conllevan una serie síntomas mas específicos a nivel físico y fisiológico dependiendo del Síndrome. Esto lo abordaremos más adelante en casos clínicos concretos.
Después de esta breve introducción…


¿ Qué debemos hacer o tener en cuenta en Invierno?

– DESCANSO : Es el periodo donde más debemos priorizar el descanso, dormir 8 horas, dormir siesta si el cuerpo nos lo pide, acostarnos antes de las 12:00 pm, meditar etc.
– EJERCICIO: Ejercicio moderado, conseguiremos mayor rendimiento en primavera si en esta estación procuramos recargarnos, llenar la batería al 100%, es buen momento para practicar taichi, yoga, meditación…
ALIMENTACIÓN: Insistir en los alimentos del mar, en especial las algas y el pescado para reforzar los Riñones, así como los alimentos de color negro: Tinta de la sepia, sésamo negro, soja negra, algas, miso etc tienen afinidad por este elemento.
CEREALES: Trigo-cebada- sarraceno-avena-arroz-quinoa- mijo. SEMILLAS OLEAGINOSAS: Sésamo negro-castañas-nueces-piñones-avellanas -almendras. LEGUMBRES: Soja negra-lentejas-azukis. CARNES: Cordero, pollo, ternera (biológicos). HUEVOS (biológicos). Pescado blanco y azul, gambas, sepia…ALGAS (muy buenas para el riñón, gran aporte de minerales y proteínas) MISO: remineralizante, alcalinizante y un gran tónico renal. VEGETALES (sobre todo raices): Zanahoria-nabo-hinojo-chirivia-remolacha y también col. Aceites vegetales de 1ª presión en frío: oliva, sésamo, girasol… FRUTOS SECOS: Dátiles, orejones, ciruelas, pasas, higos.- Queso o yogurt de cabra. FRUTAS: manzanas-mandarinas-naranjas-uvas- lichii- mirtilo. ESPECIAS: Canela, jengibre, ajo, mostaza, orégano, pimienta (todo con moderación).
COCCIONES LARGAS: Sopas, guisados, horneados, olla a presión, barbacoa, plancha.
Evitar todos los alimentos de naturaleza fría y llevar cuidado con los frescos.
También es importante mantener la zona lumbo-sacra bien abrigada, el frío puede dañar los Riñones.
Ya sabéis que hacer para reforzar vuestra salud.
¿¡A qué esperáis!? ; )
Salud.


Fuentes: Dietoterapia Energetica, Patricia Guerín.

Medicina Tradicional China. ¿Conoces sus técnicas y beneficios?

La Medicina Tradicional China (MTC) es un sistema médico completo para preservar y recuperar la salud del paciente de forma holística.

¿De manera holística?

Se basa en la idea de que la parte no puede comprenderse sin su relación con la totalidad. Trabaja sobre el equilibrio y la armonía del cuerpo, mente/emoción, energía, espíritu, y su relación con el entorno, por lo que se incluyen y tratan en su contexto.

¿Completo?

Ayuda al organismo a recuperar el equilibrio interno desde la raíz. Solo comprendiendo y atacando el problema desde su origen, desaparecerán sus múltiples manifestaciones. Paliar o «apagar» los síntomas no evitará que el origen siga manifestando su desequilibrio.

Las manifestaciones pueden ser tan variadas como las personas y sus características individuales pero se suelen englobar en síndromes más conocidos como: Tos, mareo, ansiedad, asma, vértigos, problemas gastrointestinales, dermatológicos, del ciclo menstrual, dolores de cabeza, cuello, cuerpo, oseo, etc… hasta casi incluirlos a todos. Estos pueden prevenirse, mejorarse o recuperarse en su totalidad.

¿Qué técnicas utiliza para conseguirlo?

Una vez identificado el origen de la desarmonía, los recursos terapéuticos son muy variados. Aunque el más conocido es a través de las agujas (Acupuntura), otras muchas técnicas están a nuestro alcance y se pueden combinar para actuar en una misma dirección: Fitoterapia China (plantas medicinales), Tuina, Dietoterapia energética, Auriculoterapia, Moxibustión, Ventosas etc.

También mediante Tai chi, Chi Kung, Meditación… influimos en nuestro equilibrio y salud de manera directa nosotros mismos.

Estas técnicas son utilizadas tras un diagnóstico previo donde se reconoce el desequilibrio interno y el órgano o los órganos afectados en lo que se conoce como identificar el síndrome.

Diagnóstico y Técnicas las desarrollaremos un poquito en la próxima entrada.

!Salud¡

La dulzura no está reñida con la asertividad

Un corazón noble puede usar cualquier arma con sensatez.

Se puede ser bondadoso, dulce y amoroso y sin embargo tener muy claros los límites y saber hacerlos respetar, empezando por uno mismo.

En la práctica del Taichi, a veces, sobre todo los más noveles, cuesta trabajo identificar debajo de esa lentitud y suavidad de movimientos, la verdadera esencia marcial de este arte. Porque sí, es un arte, marcial, pero arte.

Cuando hablamos de arte marcial tendemos a centrarnos en la parte marcial y olvidarnos del arte, de poner el alma en lo que hacemos. Pero también es habitual que ocurra al contrario. Si nos centramos en la finalidad de relajación, de prevención del estrés o el enfoque meditativo, es lógico perder de vista el sustrato que yace en el fondo.

Esa cocinilla de la Medicina china que fluye a nivel energético e interno tiene unos poderosos efectos sobre la autoestima, la asertividad, la gestión de los límites y la fuerza de voluntad. Características más cercanas a lo que sería un guerrero en el sentido más pacífico y más consciente, donde la verdadera finalidad de la práctica es proveerte de herramientas que te ayuden a gestionar las situaciones cotidianas. A ese nivel, donde el contrincante es tu propio inconsciente, tus sombras y tus miedos.

La capacidad de poner límites, de decir que no, o de anteponer el propio equilibrio emocional a los chantajes externos, es algo que se practica subliminalmente mientras nos movemos y educamos a nuestra energía a comportarse de una determinada manera. Esa misma actitud, luego en el día a día se mantiene, y lo que parecía una mera «gimnasia» tiene efectos muy distintos y fortalecedores. (Todos recordamos al chaval que aprendió karate pintando vallas y encerando coches ☺️)

Una de las descripciones poéticas que se ha hecho del Taichi lo hacía diciendo que el Taichi era «como un puño de hierro en un guante de seda».

El ‘modus operandi’ del Taichi

Hay varios pilares sobre los que se sostiene el Taichi. Y son los mismos fundamentos de la Medicina Tradicional China, especialmente Yin y Yang y los 5 Elementos.

Curiosamente, a ese típico dibujo que en occidente conocemos como Yin y Yang, el círculo medio blanco y medio negro con los puntitos, en China se le conoce como Tai Chi. Sí, eso es el Taichi. Entonces, ¿lo que practicamos, qué es? Fácil: Tai Chi Chuan (tai ji quan, escrito en Pinyin, que sería la transliteración a alfabeto occidental), pero de su significado os cuento otro día.

Hoy quería hacer hincapié en los otros pilares, en los que se basa la práctica según la realizamos diariamente, y con lo primero que nos encontramos al iniciarnos. Me refiero a estos tres pilares: Respirar, sentir, y movimiento circular. Hablaremos en profundidad de cada uno más adelante.

Como anécdota, yo siempre que explico esto en el primer día de clase agrego: «-No pensal!, pensal no!» Es mi forma cómica de incidir en la actitud que debemos tener en la práctica. Centrar la mente en observar la respiración y el movimiento. Colocarla en modo observador sin juicio y con la mínima intención de hacer nada. Solo observar que está pasando.

Pues este es el modus operandi del Taichi. Dejar que la respiración alimente el movimiento, colocar la mente en modo observador y sentir lo que ocurre, y realizar movimientos suaves y circular es para que la energía fluya y las articulaciones trabajen sanamente.

Evidentemente hay, además, una técnica concreta muy elaborada que aporta muchísimo a la práctica y su eficacia terapéutica y evolutiva, pero ante todo está este modo de hacer, sin el cual no tendría sentido el resto de técnicas, secuencias o «coreografías«. Sin estos principios, el Taichi sería, en el mejor de los casos, solo un baile.

Buena Práctica.

Tómate tú tu tiempo

Cuantas veces oímos y decimos que no tengo tiempo para hacer esta o aquella cosa… y todos sabemos que tiempo siempre hay para todo, solo falta la voluntad y la decisión de en qué decidimos emplearlo.

Con nuestra propia salud y nuestro descanso mental y emocional pasa lo mismo. Nunca parece que vamos a encontrar el momento adecuado para cuidarnos o dedicarnos ese espacio o esa práctica que sabemos que necesitamos como el comer.

Entonces, ¿quién nos lo impide? … Sorpresa!! Tú mismo! Es más fácil responsabilizar a lo externo de todo lo que nos pasa que aceptar que no hemos tenido el coraje de asumir nuestra propia responsabilidad. Cuando te das cuenta de esto, cuando aceptas que solo tú eres responsable de ello, surgen dos emociones contrarias. La primera es: -¡Vaya, no le puedo echar la culpa a nadie!! La segunda es: -Si soy responsable de esto, entonces está en mi mano cambiarlo. Solo hay que ponerse.

No es la primera vez que teniendo la agenda tan apretada, venimos a quitar justo lo único que hacíamos por compensar tanto estrés y saturación. ¡Vaya! hemos vuelto a caer en la trampa del inconsciente, que nos prefiere agobiados y sometidos, ciegos a los trapicheos de las mochilas emocionales y el famoso cuerpo-dolor, antes que despiertos y lúcidos para poner los focos bien potentes antes esa sombra que prefiere seguir oculta para hacer de las suyas a sus anchas.

¿Quieres crecer? ¿Quieres conocerte mejor y buscar la paz interior? Pues ponte en camino. El tiempo para ti nadie te lo va a dar, ¡cógelo tú!